08 de Octubre 2019

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Así se hizo mi empresa: A cincuenta años de la farmacia que fundó el patriarca “Dino” Marzocca

E l 15 de diciembre se cumplirá el cincuentenario de la fundación de la Farmacia Marzocca, que desde la esquina de la Avenida Marconi y Alsina mantiene su impronta familiar y en esta categoría resulta la más antigua de la ciudad. Para esta entrega de “Así se hizo mi empresa”, la sección que promueve la Cámara Empresaria de Tandil, recreamos la historia de una farmacia entrañablemente lugareña, en la voz de Victoria, hija del fundador Conrado “Dino” Marzocca, quien junto a sus hermanas Cristina, Manuela y Lucía, proyectan el desarrollo del emprendimiento a través de la segunda generación de la familia.
-Para empezar esta historia hay que ir al año 1969, época donde las farmacias ocupaban un lugar muy tradicional.
-Sí, en ese contexto nació la farmacia que fundó nuestro padre Conrado. Todos los colegas y amigos lo llamaban Dino y era un apasionado de su trabajo. Cuando le pedíamos que se tomara un tiempo para descansar siempre nos decía que de la farmacia lo iban a sacar con las patitas para adelante. Era un personaje. Lo extrañamos un montón, era una persona excepcional. Falleció en 2013 y lo que nos ocurre a diario es que lo recordamos con mucha alegría.
-Su formación era del antiguo boticario.
-Sí, bien de viejo boticario. Él se recibe en la Universidad de La Plata, que sigue siendo de las mejores, pero él estudiaba muchísimo todo lo que eran preparados, el laboratorio le fascinaba, era su cable a tierra.
-Si hay un recuerdo unánime era su empatía para la atención del cliente.
-La gente lo amaba. Con los años logró una conexión increíble con los clientes. El día que falleció nos pasó que estábamos con muchísimo dolor pero teníamos que consolar nosotras a la gente.
-¿Qué ocurrió tras su muerte?
-Quedamos nosotras, sus cuatro hijas y tras la sucesión somos una sociedad. Somos cuatro: Manuela, Lucía, Cristina y yo. Cristina es la farmacéutica, ella está acá como DT, un término que también se usa en las farmacias.
-¿Y los orígenes? ¿Dónde empezó todo?
-Mis abuelos eran inmigrantes italianos. El abuelo se dedicaba a la construcción, construyó mucho y también tuvo épocas muy difíciles. Eran seis hermanos: Mario y Lito que fallecen en la dictadura, que son desaparecidos, Petra, Ángela, papá y Luisito. En La Plata mientras estudiaba mi papá se hizo amigo de Héctor Pis, que fue un gran amigo de toda la vida. Héctor estuvo siempre y en todas.
-¿Y dónde fundó la farmacia Dino?
-En el local que está enfrente a donde estamos ahora, donde hay un consultorio odontológico. La levantaron a pulmón con mi abuelo Chicho. Papá se recibe y se casa muy joven con mamá y en ese tiempo trabajaba en Metalúrgica Tandil. Sus amigos de allí le hicieron un cuadro que lo tenemos aquí siempre presente, con una reseña que le escribió el “Conejo” Grandinetti. Trabajó muchos años durante el turno noche en el laboratorio químico de Metalúrgica, dormía dos horitas y después abría la farmacia. Para nosotros fue un papá muy compañero, muy presente. Raro, callado y siempre estuvo donde tenía que estar.
-A la manera de los viejos patriarcas.
-Yo lo veía pasar por la cocina y pensaba “ahí viene el rey”. Tenemos el mejor recuerdo de él.
-¿Y aquí cuando se mudaron?
-Hace casi 25 años.
-¿Trascendieron el ámbito de la farmacia barrial?
-Sí, claro. Nosotras al barrio le debemos todo, a nuestros vecinos. Cuando se compró este terreno, se hizo a instancias de mi mamá. Papá no estaba de acuerdo, si pensamos que esta esquina se compró en el año sesenta y pico. En ese momento aquí aparcaban los caballos, para la época estaba muy alejado. Pero mi mamá insistía que con el tiempo por aquí acontecería el tránsito hacia el centro de Tandil. Y realmente tuvo razón. Y esta cuestión del punto, de pasada todo el tiempo, finalmente impulsó el crecimiento de la farmacia, se abrió su clientela al barrio pero también a otros vecinos de la ciudad. Además mi padre y mi padre hacían un gran equipo.
-¿Y en qué cambió la farmacia en sí misma, habida cuenta de la transformación de Tandil?
-En verdad nosotros le dimos muchísima importancia, mirando el ejemplo de papá, a la parte humana, al buen trato. Esto ha sido y seguirá siendo fundamental. Esto es una farmacia y acá la gente viene con problemas. Nunca perdimos de vista eso. Solucionar el problema y mantener el espíritu de relación de lo que era papá. Hasta los empleados se han formado así. Buen ambiente y prioridad al cliente, siempre.
-Y resulta ostensible que la demanda del cliente también cambió…
-Y sí, muchísimo. Para que se dé una idea, antes era la farmacia y en un estante teníamos lo que era el Poliana y el perfume Mary Stuart. Esa era toda nuestra perfumería. Ahora le hemos sumado de todo en cuanto a perfumería y los preparados se siguen haciendo. Muchos eran lo que hacía papá, más los preparados que nos piden los médicos, que se llaman recetas magistrales y también tenemos un buen servicio de aplicaciones. Estamos abiertos de lunes a lunes de 8 de la mañana a diez y media de la noche.
-Bueno, en ese caso es una continuidad de lo que impuso Dino, ¿no?
-Exactamente, y en su momento le costó mucho hacer entender a sus colegas esta idea del servicio sin interrupción. Creía en una farmacia acorde al crecimiento de Tandil. Hace dieciocho años él vio que la ciudad iba a tener la dimensión que tiene.
-Resulta sencillo inferir las peripecias propias de cualquier emprendimiento a lo largo de 50 años en un país como la Argentina.
-Fueron muchas y por las tremendas crisis económicas. La farmacia estuvo a punto de fundirse dos veces y los grandes amigos ayudaron, y porque mi padre era muy bien visto las droguerías nunca nos soltaron la mano. Y cuando tocó al revés ayudamos nosotros a una droguería de Azul y es el día de hoy que conservamos el vínculo.
-¿Y cómo las encuentra el cincuentenario?
-Trabajando mucho, con dos sucursales, una en calle Darragueira con la farmacia De la Sierra y otra sucursal, la Farmacia Brasil en la Avenida Brasil, y las mismas ganas de siempre, de trabajar y apostar por el servicio. Tenemos clientes de toda la vida, gente que no conoce otra farmacia que no sea la nuestra. Así que estamos preparando algunos regalos, sorteos y otras cositas para celebrar este 50º aniversario con todos ellos.

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