Pocas veces ocurre que una empresa altera el ciclo tradicional de su génesis, pero este es el caso. Techno Computación fue fundada, en un quincho, por Federico Romera. Y a los tres meses sumó a los padres a la epopeya. La sección de la Cámara Empresaria charló de esta historia con Mónica Romera, que está al frente de una de las diez casas de computación líderes en nuestro país.
“Nuestra empresa nació en el 2001, un año terrible. La fundó mi hijo Federico, en el quincho de su casa y con 400 cd, que era todo su capital. Puso un cartel en el mingitorio de los baños del Campus Universitario y en pocos días había vendido todo. Entonces nos llamó por teléfono para pedirnos una mano”, dice Mónica Romera al recordar la génesis de la empresa.
-¿Qué hizo entonces?
-Yo estaba en Buenos Aires, pero siempre con la idea de volver a Tandil. ¿Qué hice? Volvimos todos con un regreso que en realidad estaba planificado desde hacía mucho tiempo antes. Tandil tiene un no sé qué…
-¿A quién se le ocurre el nombre de la empresa?
-A Federico. Y hoy por hoy es marca registrada. Así que comenzamos de esa manera, con nuestra primera acción de marketing poniendo los avisos al lado de los mingitorios. Vendió 400 cd a $1.20, me acuerdo como si fuera hoy. Eso fue en marzo. Y en agosto le pidó a su papá que lo ayudara porque no daba a basto. Su local era un quincho. Ahí vivía, dormía y trabajaba. Luego alquilamos un localcito en Moreno y Constitución. Y la segunda tarea que hizo Federico fue convertir a los kioscos de Tandil en recolectores de cartuchos vacíos para recarga. El los llamaba “puestos de recarga”. Y compramos la mejor tinta del mercado para que la recarga no fallara. Fue una tarea titánica que le llevó un trabajo tremendo, porque había que reponer la mercadería, llegó a tener como 80 puestos de recarga, lo cual le llevaba muchísimo tiempo.
-¿Y cuándo se larga con la computación?
-Ahí empieza el tema. Con la recarga comienza a promocionar sus propios clones. Su historia con la computación viene de la niñez, y tenía muchas relaciones en Tandil y por sus estudios en Buenos Aires. A diferencia mía, que yo no conocía nada del tema.
-Es notable pero en este caso se altera el orden lógico de los padres que le dejan la empresa a sus hijos.
-Exacto. Fue al revés. Y no sólo sentó las bases del negocio, sino también su idiosincrasia.
-¿Su identidad?
-Claro. Porque fundó un espíritu de equipo entre todos los que hacemos Techno. Y eso no es una frase de ocasión. Es un espíritu de verdad. Tenemos un equipo de gente que trabaja con la camiseta puesta. Y además cuando empezamos a seleccionar personal, la primera cosa que exigimos refiere a cómo es la persona. Si es humilde, si es sencillo. Porque de lo contrario quebraríamos la forma de ser de Techno. Se trata de ser bueno con la gente, de no ser un soberbio, porque hay cosas que se pueden cambiar, pero otras no.
-Y luego de Moreno llegaron a la Galería Italia…
-Sí, al primer localcito donde teníamos todo, la venta, el servicio técnico, todo… Fue una época donde hicimos todo de manera artesanal. Y por esas cosas de la vida a los tres meses alquilamos el segundo local. Entonces le digo a mi marido: “¿Vos te acordás de algo de esta galería?”. Entonces ahí recordamos que en este local, hace treinta años, había un boliche que se llamaba “Bichos” y en ese lugar donde hoy estamos sentados nos pusimos de novios… Así que fíjese el círculo que traza la vida ¿no? Nos llamaba la atención haber pegado toda la vuelta para volver al principio.
-¿Por qué si Techno podría tener tranquilamente un local espacioso, a la calle, persiste con sus locales en una galería?
-Porque ya está grabado en la gente que Techno es el local de computación de la galería. Nos han hecho muchos ofrecimientos de irnos a la calle. Pero la gente sabe que el negocio está acá y eso tiene un valor importantísimo de posicionamiento. La ventaja es que el que viene a Techno entra a la galería seguro a comprar; y la desventaja es que se pierde un segmento del mercado. Tenemos cuatro locales en la galería, otro en Villa Italia y un local para el servicio técnico. Eso también fue todo un proceso. Porque abrimos el servicio técnico a los ojos del cliente, transparente, a la vista. Al principio había una computadora con Internet y el cliente podría ver mientras le arreglaban su máquina. Uno sabe que en computación no todos hacen las cosas en forma correcta. Y eso a nosotros nos dio un gran valor agregado. Seguimos haciéndolo pero con otra tecnología.
-¿Cuántos empleados tiene la empresa?
-Treinta y cuatro.
-¿Cambió el perfil del cliente?
-Techno toca en todas las canchas. El que sabe de computación va a comprar en Techno. Esto es claro. Los jóvenes, por ejemplo, son muchos más formados en el tema computación.
-¿Y con el tema precios cómo andamos?
-Es un tema importante. Muchas veces competimos en tremenda desventaja con los grandes, con los hipermercadistas, por ejemplo, donde compensan el precio de una notebook con el precio de la zanahoria. Nosotros no tenemos esa posibilidad.
-¿Cuáles son los próximos desafíos?
-El futuro de Techno está en todo lo que sea conectividad, seguridad con cámara de video vigilancia, a todo lo que sea wi fi y telefonía ip. Ya no será tanto el Techno home, hoy estamos trabajando en el desarrollo de todo lo que sea domótica. Ese el perfil de desarrollo de la empresa, es todo lo que se viene nuevo y en esto también aspiramos a ser líderes.
-¿Qué papel jugó Tandil en el crecimiento de la empresa?
-Un papel fundamental. Todo lo que hicimos, seguramente no lo podríamos haber hecho en otro lado. Nunca Techno hubiera podido llegar a posicionarse entre las diez mayores casas de computación en Tandil si no hubiera sido porque estamos en Tandil.