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Juliarena: el último en la sigla,
el primero en la idea

 

Nota JuliarenaEs el creador de la firma Usandizaga, Perrone y Juliarena, entre otros emprendimientos. Hace 42 años fundó junto a sus dos socios la tradicional casa de acopios de cereales de Tandil, y la sociedad se mantuvo hasta el año 2000 manteniendo el liderazgo en su rubro. Desde entonces llevó adelante la firma hasta que recientemente consolidó una alianza estratégica con Gustavo Grobocopatel, el llamado magnate de la soja. Carlos Juliarena es hoy el emprendedor elegido por la Cámara Empresaria para su sección “Así se hizo mi empresa”.

 

 
-¿Cómo empezó esta historia?
-Por un desentendimiento múltiple con Antueno y Lavayén donde yo trabajaba. Era el año 1965. Allí fue cuando con Perrone empezamos a buscar un tercer socio, al que encontramos pronto porque Usandizaga era el yerno de Perrone. Y era el que tenía chapa y campo. Y en el 66 empezamos a trabajar en Avenida Santamarina 828, acá al lado. Empezamos despacio, porque entonces los comienzos eran lentos. Así que tardamos algunos años en trascender, pero así como fuimos de lentos también fuimos lógicos y seguros en el crecimiento de la empresa. El año 1973 nos tomó muy bien administrativamente y cuando llegó el gobierno peronista y puso la Junta Nacional de Granos, porque como siempre los peronistas ponen la Junta Nacional de Granos, que no deberían hacerlo, y el que mejor administrativamente estaba era el que más acopiaba. El apuro de todos los productores era cobrar rápido, y para cobrar rápido había que estar bien parados. En esa coyuntura recuerdo que ganamos mucho, en un solo año llevamos el acopio al doble…

-Bueno, tan mal no vino entonces la Junta Nacional de Granos…
-Es cierto, aunque es mala vino bien, pero son sistemas dirigidos que producen ese tipo de efectos contraproducentes. Así que hicimos el doblete y empezamos a abrir sucursales, en Vela, San Manuel, Napaleofú, en Gardey también, allí teníamos a los Vulcano, gente tradicional del lugar. Teníamos una cartera de clientes muy importante y habíamos logrado un consenso y una solidez muy fuertes, a tal punto que en algún momento los clientes nos usaban de banco. La gente en vez de retirar el dinero mandaba órdenes de pago, y eso consolida mucho más a una empresa, porque aparte de todos los beneficios le otorga mayor disponibilidad de dinero para cualquier negocio rápido que surge, cosas que van saliendo. Es un encaje que uno debe pero puede disponer porque sabe cuándo van a retirar ese dinero.

-Y si usted lo mira en retrospectiva, habida cuenta del crecimiento de la empresa en estos 42 años. ¿Cuál sería el secreto del éxito?
-Constancia y honradez. Uno se apura y pifia, y si uno no es honrado se nota.

-¿La sociedad se mantuvo inalterable desde su fundación?
-Llegamos juntos hasta el año 2000 en que se produce una hecatombe en donde mi socio Perrone decidió retirarse, y cuando se retira él, su familia, que era su hermana y su madre, decidieron que si se iba Coquito se retiraban todos. Y así ocurrió también con Eduardo Usandizaga, pero bien, todo de muy buena forma. Seguimos siendo amigos.

-¿Y qué hizo entonces?
-Ahí quedé solo. Como en mis inicios en San Manuel, que había empezado descargando chatas y todo a bolsas. Mire, a mí me costó mucho decidirme a venir a Tandil. Con mi padre hemos fundado las dos únicas casas de acopio de cereal del pueblo, y en ese entonces la realidad es que no se conseguía trabajo tan fácilmente en Tandil. Hasta que conseguí emplearme en Antueno y Lavayén y no hubiera pensado en independizarme si no fuera por el traspié que tuvimos… Usted sabe que después de una discusión algo se rompe y eso es irreparable. Pasa en todos los órdenes de la vida, no sólo en el trabajo.

-¿Además de la tecnología cambió la cultura del hombre de campo?
-¡Y qué le parece! La palabra tenía un valor absoluto, todos los negocios se hacían por teléfono, por radio o por señas… Ni por las tapas se precisaba firmar un papel. Yo muchas veces he dado cheques sin firmar y en el banco me los pagaban, así que imagínese… Uno después pasaba el banco y firmaba. Todo eso prácticamente se perdió. Habemos quienes nos resistimos a esa pérdida, pero hoy es otro mundo. Yo le tengo fe a la juventud, pero esos códigos estaban en la gente más grande.

-Volvamos. Se queda sólo en la empresa pero conserva el nombre.
-Así es, mis socios tuvieron la diligencia de permitirme no cambiar la marca. Coquito (Perrone) se retiró porque quería descansar, y en una de ésas me parece que el que tomó la medida acertada fue él…

 

-¿Por qué usted está último en las siglas?
-Porque no quedaba bien que me pusiera primero siendo el que había tenido la idea de crear la empresa.
 Nota Juliarena
-Entonces, en una mirada abarcativa podríamos decir que la firma atraviesa por tres grandes períodos.
-Sí, la consolidación en los setenta, la nueva composición societaria a partir del retiro de Perrone y Usandizaga, y este salto cualitativo que hemos dado hace poco mediante la alianza estratégica que firmamos con Grobocopatel. Es un salto de calidad para nosotros.

-¿Le quedó algo en el tintero?
-No creo y tengo las ganas de trabajar que tuve siempre.

-Mejor no le pregunto cómo pasó estos cuatro meses de conflicto entre el gobierno y el campo…
-La pasé mal, pero no sólo por nuestra empresa. La pena está dada por la enorme oportunidad que nos perdemos como país… y eso no se recupera.
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