23 de Octubre 2018

<< Volver a novedades

TANDI-LEUQUEN, LA PERSEVERANCIA PARA EL ALFAJOR Y LOS CHOCOLATES ARTESANALES

M aría Cristina Adami y su marido Walter Poli conciliaron hace tres décadas el amor con el espíritu emprendedor. Lo que empezó como una modesta rotisería de barrio terminó en lo que hoy ya es una marca registrada: los Alfajores y chocolates artesanales Tandi-Leuquen. Ubicado en el epicentro del Tandil turístico, en el corazón de Don Bosco, la empresa continúa siendo una pyme familiar donde se hizo todo a pulmón.
-María Cristina, ¿cómo empezó esta historia?
-Hace 27 años que nos iniciamos con este emprendimiento. Siempre cuento que los primeros alfajores salí a venderlos como Caperucita Roja, con una canastita por los negocios del barrio. Era una primera prueba. Eran alfajores de baño de azúcar glaseados envueltos en papel de sulfito de titanio, porque en su momento fue toda una odisea conseguir la provisión de papel y de cajas, que llegáramos a cubrir el mínimo que pedían las empresas grandes. Los primeros alfajores los vendimos en bolsitas de nylon de 12 unidades o de 6 envueltos a mano. En realidad se hacía todo el proceso a mano. Tardamos 14 horas entre tres personas para hacer 100 docenas de alfajores. Esa fue la primera etapa.
-¿Dónde estaba la fábrica?
-La iniciamos en Chacabuco y Avellaneda, justo frente a la plaza Moreno. Pagábamos un alquiler muy caro, 140 australes, nos resultaba impagable. Entonces le propusimos a mi papá que tenía un galpón acá, abandonado, acondicionar ese pequeño lugar que había sido comprado por mi abuelo en el año 55 durante un remate que se hizo tras la muerte de Ramón Elissondo. Cuando llegamos no teníamos la logística para montar un negocio al público, y el entorno del lugar no daba para eso. Era el año 1991. Y así empezamos.
-¿La marca a qué razón obedece?
-Cuando fuimos a registrar la marca llevábamos el nombre “El serranito”, pero nos encontramos con que estaba registrada por una gente de Córdoba. A mí me sonaba algo así como Tandileofú y al final quedó Tandi-Leuquen. No es un nombre comercial. Significa algo así como lago de Tandil, aunque no lo sabemos a ciencia cierta. Pero así quedó, en ese entonces la marca había que pagarla en dólares, 900 dólares, y no teníamos plata para volver con otro nombre, eran dos pasajes más. La verdad es que todo nos costó muchísimo.
-¿Y cómo empezaron a vender?
-Con algunos amigos y distribuidores que iban a la rotisería. Les dábamos alfajores para que vendieran en sus comercios. Justo nosotros empezamos con los alfajores cuando cierra Montani que hacía los alfajores “Tandilin”. Así que empezamos de la menos nada. Arrancamos con alfajores de dulce de leche y chocolate negro, solo alfajor, envueltos en papel sulfito de titanio, un papel transparente como un papel manteca que en el verano se engrasa todo, era terrible. Después seguimos con el papel aluminizado, lo envolvíamos a mano, como todo el proceso. Se hacía la tapa a mano, se pegaba con manga.
-¿Dónde está el secreto del alfajor?
-Es un producto noble que no tiene secretos. Nuestro secreto ha sido la perseverancia. Pasó el tiempo y hubo muchas fluctuaciones, subidas y bajadas propias del Tandil de aquellos años. Siempre trabajamos con casas de artículos regionales. “El emporio del salamín” fue uno de los primeros lugares donde vendimos, también vendimos en negocios de barrio, las despensas. Después empezamos a concentrar el reparto. Y empezamos con el alfajor de 10 centavos y 135 negocios donde llevábamos el alfajor que lo vendíamos a 7 centavos y medio para que el negocio lo vendiera a 10 centavos. Las ventas grandes no las teníamos nosotros sino las cadenas de otras ciudades. Sufrimos con aquello de que nadie es profeta en su tierra.
-¿Y la realidad de hoy cómo es?
-Muy distinta. El turismo desde hace veinte años a esta parte dio vuelta la historia de Tandil. Creo que desde lo privado se ha trabajado muchísimo para promocionar el destino. El turista valora la limpieza, la atención, la calidad y la calidez, nos lo dicen continuamente. Y alguien que puso a Tandil en el mundo fue Juan Martín Del Potro. Yo creo que este chico no es consciente de lo que significó para la ciudad.
-¿Y en este lugar desde cuándo arrancan comercialmente?
-Nosotros tenemos tres hijos varones y la familia y la fábrica se gestaron juntos. Santiago es nuestra mano derecha en la fábrica. Primero alquilamos un local pequeño en 9 de Julio y Machado, estuvimos 17 años allá. Y este lugar nos llevó diez años desarrollarlo, remando contra todas las crisis habidas y por haber que ocurrieron en el país. El proyecto fue edificado de a poco y todo con muchísimo sacrificio.
-¿Los clientes actualmente son mayormente turistas, no?
-Sí, y acá en Tandil el Concejo Escolar, y eso lo queremos destacar y agradecer. Llevé la carta de presentación al Concejo Escolar en 1998 y un día en el 2005 nos pidieron un presupuesto. Y a partir de ahí tocamos el cielo con las manos porque eso nos permitió cubrir los baches, salir de los altibajos con un ingreso estable. Repartimos alfajores en las escuelas y los jardines y lo continuamos hasta el presente, por lo cual nos permitió además que el producto se conozca.
-¿La producción hoy en qué se concentra?
-Hoy producimos alfajores artesanales y chocolates. Chocolate en rama, en barra y bombones. Walter es muy creativo, no tiene techo a la hora de elaborar. En Tandil diríamos que no podíamos imponerlos hasta que llegamos aquí y mis hijos pusieron esos dos carteles y la gente empezó a llegar y a pedir chocolates. Hoy se vende igual o a veces más que el alfajor, lo cual es llamativo porque además no es un producto barato. Pero está hecho con calidad: no se escatima, no se rebaja, no tiene adulteración ninguna con ningún baño de repostería. Este lugar finalmente terminó definiendo nuestro emprendimiento artesanal. Le diría que el 90% de nuestros clientes son turistas.
-¿Y cómo definirían la identidad de los productos que fabrican?
-Diríamos que la identidad de nuestros productos está en la frescura, en el sabor, en que son ricos y que por eso la gente vuelve.

Novedades

Promociones de nuestros asociados

Conozca las promociones y productos de nuestros asociados.