01 de Julio 2019

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Ángel García: 45 años entre techos y galpones

U n día de 1975 pasó de techista a empresario y fundó lo que ya es un clásico: GALTECH. En este envío de “ASÍ SE HIZO MI EMPRESA” –la sección que promueve la CÁMARA EMPRESARIA DE TANDIL- nos acercamos a la historia de Ángel García, un emprendedor que empezó de abajo y terminó construyendo su empresa sobre calle Darragueira de Villa Aguirre con 80 empleados. El presente lo encuentra de mudanza hacia los 16.000 metros cuadrados que la fábrica ocupará próximamente en el Parque Industrial.
-¿Cómo empezó su historia? Suponemos que el nombre de fantasía GALTECH deviene de la conjunción de “Galpones” y “Techos”…
-Exactamente. Yo era empleado de Impopar, que antes de calefactores hacía galpones. Era una fábrica de galpones que estaba en la calle De la Torre. Yo trabajaba ahí en el montaje, era joven, tenía 24 años. Cuando ellos pasaron a hacer calefactores yo no quise seguir y tomé la decisión de independizarme. Me ayudaron Eduardo Usandizaga, Oscar y Roberto Guerrero y también los Araquistain. Eso fue en 1975. Un año antes había empezado a armar la fábrica en un solo terreno, lo que podía lo hacía y mientras tanto seguía trabajando en Impopar. De a poco fui armando lo mío aquí en Darragueira.
-¿Y qué empezó a fabricar?
-Empecé a hacer hormigón vibrado, planchones y postes…
-Como los Verellén…
-Sí, como el estilo Verellén. Y después con los años empezamos a fabricar estructuras y hasta el día de hoy seguimos con eso, creciendo en esta fábrica. Llevo 45 años contando desde el 74 que es cuando empecé a armar el poquito de fábrica que podía.
-Había que dejar de ser empleado…
-Mire, yo estaba muy cómodo con ellos porque eran muy buena gente y me habían tratado muy bien. Pero ir a una fábrica de calefactores era para mí ir al encierro y yo estaba acostumbrado al montaje de obra y a andar de pueblo en pueblo, en los campos. Eso era lo que me gustaba, ser techista más que nada. Con los años después también tuve que dejar de hacer eso.
-Instancia que se transforma de techista en empresario. ¿Cómo fue el cambio?
-Y, fui aprendiendo de a poco. En los comienzos hubo como una necesidad de saberlo todo porque de hacer el montaje que yo había aprendido de mis hermanos, hubo un cambio. Pero fui haciendo experiencia, escuchando a la gente que se manejaba bien, fui dándome cuenta. Y aprendí a hacer costos que es lo más importante en una empresa como ésta, saber lo que uno va a vender y ponerle un precio para tratar de venderlo.
-¿Y a qué mercado le apuntó?
-Siempre fue muy variado. Hasta hace dos años era el 80% en la ciudad, todas obras urbanas y un 20% en el campo. Y hoy se emparejó, mitad campo y mitad urbana.
-¿Y qué obras hace?
-De todo tipo de obras hacemos nosotros, vamos un poco atrás de lo que el mercado necesita en su crecimiento. Pero nosotros en este momento no hacemos obras de menos de 1000 metros prácticamente, salvo algún cliente o amigo o que esté cerca. Nos tiramos a hacer obras grandes porque estamos insertados en el mercado para ese tipo de obras y tenemos estructura para hacerlas. Además nosotros en el nivel nuestro quedamos solos.
-¿Quiénes había de competencia?
-Antes estaba Simbra, Beta Ingeniera, La Industrial y también Hierrotech, que arrancó junto conmigo.
-¿Y qué les pasó?
-Y, se fueron quedando por distintos motivos. Y nosotros nos quedamos solos.
-¿Y dónde está el secreto del éxito?
-No lo sé. A veces los amigos me preguntan eso, porque además pasamos todas las crisis del 75 hasta ahora manteniendo la empresa y el personal. Hoy estamos con 80 personas en la planta. Somos la metalmecánica más grande de Tandil. Tenemos 30 personas en la planta, más diez que son técnicos y choferes y demás, y otros 40 en el montaje. Creo que principalmente lo que hemos tenido es seriedad y responsabilidad de cumplir, de ser confiables. Y también es importante recalcar que en todos estos años nunca tuvimos un siniestro de obra y muy poquitos accidentes de personal, porque al trabajador lo vamos formando desde abajo y con mucho cuidado y con toda la seguridad que merece el riesgo de las obras nuestras. Trabajamos casi todo en la altura.
-Y ahora su muda al Parque Industrial…
-Sí, hace cinco años la Municipalidad nos cedió un terreno y empezamos a nivelar y construir la fábrica y las oficinas. Y el año pasado nos dimos cuenta que teníamos que hacer una ampliación. Para eso la Municipalidad nos cedió otro terreno más, lo pedimos y gracias a Dios nos dieron otro predio. Así que hoy estamos con 16 mil metros de terreno en el Parque Industrial. Ya estamos en plena mudanza.
-Y la empresa al final se transformó en una empresa familiar.
-Así es, cuando empecé estaba soltero. Después me casé, vino mi señora a acompañarme y después mis tres hijas, luego de que se fueran a estudiar, fueron llegando de a una. María de los Ángeles, Cecilia y Laura. Las tres cumplen distintos roles pero están con nosotros. También es importante destacar que esta empresa creció porque trabajamos en toda la provincia y hoy muy firme en Tandil también.
-Lo último: ¿cómo va llevando la crisis?
-No, sin problemas. Le diría que al contrario. Yo creo que este mes de junio ha sido el mejor mes de la empresa GALTECH de metros y por supuesto de montos de facturación.
-Es casi una excepción…
-Sí, tal vez, pero a nosotros se nos ha dado eso: que los competidores grandes están lejos de aquí y aquí nos quedamos solos.

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