06 de Mayo 2019

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Así se hizo mi empresa: Un “gaucho” en la serranía, a 39 años de la creación de DAEDAZ

N ació en un campo de Ayacucho y por esa razón a Daniel Eduardo Aspiroz le quedó para siempre el apodo de gaucho. Convocado para esta nueva entrega de “Así se hizo mi empresa”, la sección de la Cámara Empresaria, Aspiroz contó su vida empresarial desde que dejó la facultad con pocas materias para recibirse y en un garaje fundó lo que serían los inicios de la Distribuidora DAEDAZ.
-Va para las cuatro décadas de haber inventado algo que le cambió la vida, en otro momento de la ciudad y sin resto en el bolsillo para el error. ¿Cómo empezó su historia?
-Estaba estudiando Ciencias Económicas en la Universidad Nacional del Centro en la época donde estudiábamos Licenciatura en Administración de Empresas. Terminé de cursar todo y me quedaron unas poquitas materias para contador. Obviamente ya estaba trabajando arriba de un camión para don Jesús Osvaldo Segura, en su distribuidora. Necesitaba trabajar y un poco antes de los 80 me empiezo a independizar de a poco y a hacer cosas por mi cuenta. Me va bien y empecé a dedicarle más tiempo, siempre en la distribución en ese momento de fiambres, todo lo que era fresco. Comencé trabajando más en la zona de afuera por respeto a Segura, no quería generarle una competencia ni ir al choque. Cuando uno empieza, además, los riesgos son muchos más altos y cualquier barquinazo puede ser mortal, así que lentamente terminé por independizarme como una decisión natural.
-¿Y cuándo nace DAEDAZ?
-En 1980, pero yo me inicié un poco antes. Arranqué en un garaje de la casa de mis padres. Después con mi señora ya trabajando conmigo alquilamos una pieza como depósito, después tuve un local en Almafuerte con un camioncito. Los orígenes fueron bien de abajo. En ese momento el crédito era más fácil y en la medida que uno trabajara y tuviera buen concepto hasta un gerente de banco te podía pagar un descubierto solamente con conocerte. Eso hoy en día ya no es más así, cada vez está más difícil. Traté de ir siempre haciendo las cosas bien con los proveedores porque cuando tu capital es neutro el crédito sos vos. Generamos confianza, nos fue bien, fuimos creciendo y hace 27 años que estamos sobre la Avenida Buzón. Cuando llegamos este lugar era un poco más “inhóspito”, es decir con mucho menos tránsito y movimiento. No imaginamos el crecimiento que se iba a dar y buscamos paliativos, por eso hicimos los depósitos en la Avenida Juan B. Justo. Pero de acuerdo al tipo de negocio que tenemos nos quedamos en un lugar incómodo para nosotros y para los vecinos. Nos hemos ido adaptando, y además uno ni queriendo podía pensar o imaginar lo que creció la ciudad desde hace 30 años a hoy.
-¿Y con la distribuidora en sí misma cómo fueron las etapas?
-Nosotros tuvimos distribuidoras exclusivas como Gándara, Tres Cruces y otras empresas que llevábamos en Tandil y la zona, como si fuera la cuenca del Salado. Trabajamos siempre en el medio de la provincia de Buenos Aires. Las empresas se fueron concentrando con el tiempo, absorbiéndose entre ellas. Eso no benefició a nadie pero no hubo cómo controlar que las cosas no fueran así.
-Tampoco tenía cómo controlar el supermercadismo, es decir la cultura del hipermercado que se da a partir de mediados de los 90 con la llegada de Norte. Fue realmente un cambio de época.
-Fue algo totalmente en contra para nosotros. Alrededor de los 90 este tipo de formato y distribución tendía a achicarse y morir cuando llegaron los hipermercados, porque nosotros dependíamos de los comercios. Ahí empecé con la explotación agropecuaria, como una segunda iniciativa que pudiera ser sustentable en el tiempo y que me diera de vivir. Es decir que dejé de invertir en un formato que estaba severamente amenazado. Ahorré y armé lentamente una explotación agropecuaria. Finalmente mi pronóstico era más terminal y la enfermedad no fue tan grave y con distintos tipos de remedios lo fuimos manejando. Así llegamos a la actualidad, algo que para mí era impensado.
-¿Y hoy la estructura de DAEDAZ cómo es?
-Estamos en 120 empleados, no todos aquí obviamente, pues trabajan en logística, camiones, etc. La empresa fue cambiando de escala pero al estar todos los días en la gestión uno se va acostumbrando por una cuestión de agilidad.
-¿Cuál es para usted su patrón empresario? ¿Cómo se llega a ser un buen empresario?
-Creo que, como para todas las cosas, tenés que nacer con eso. E independientemente de que vengas con eso, tiene que coincidir lo que natura te da con que a vos te guste hacerlo. Ahora en un país como éste lo más importante es cómo no tener problemas con tu personal. No es fácil eso. Hay que acostumbrarse a los cambios y adaptarse lo más rápido posible. Hay que usar el ingenio y resolver rápido y tratar de no equivocarse. Y como siempre en la vida la suerte no se tiene que ir. Yo siempre respeto y agradezco, independientemente de lo que uno pueda haber hecho, que ese porcentaje de suerte, que no fue tan menor, me haya acompañado en todos estos años.
-Vamos un poco al presente. ¿Cómo ve el país económico hoy?
-En lo que respecta a lo que Macri nos dijo eran cosas que había que hacer. Que nosotros estemos mal es normal. O sea, cuando alguien se funde o está mal económicamente y quiere salir, la única manera es trabajar mucho y gastar poco. Los argentinos no estamos acostumbrados a eso. En la parte financiera no me termina de convencer. Y en cuanto al déficit creo que tiene que ser cero y hay que trabajar para ganar primero y distribuir después, sobre todo en un país como éste, sin confianza, donde no creemos ni siquiera nosotros que estamos adentro. Tampoco desde lo económico veo que haya demasiadas opciones. No se necesita ir a Harvard para resolver un problema de la economía. Si siempre mal administrás y eso te lleva a gastar más de lo que ingresa el final siempre será el mismo. Desde hace más de cincuenta años hemos vivido cíclicamente ese proceso. Eso le ha hecho mucho al país y a la población.
-¿Podría decir que viendo toda la película su mayor capital como empresario resultó la confianza?
-En la vida en general es muy importante generar esa confianza.
-¿Cuánto le ayudó Tandil como ciudad?
-Estoy agradecido a Tandil, aquí nací, aquí vivo, más allá que con la empresa hemos hecho una zona bastante más grande que Tandil. Comercialmente además Tandil siempre fue más pareja en tiempos de problemas, algo que resulta muy a favor. Su crecimiento también influyó mucho. En lo que respecta al futuro, sobre todo en un momento tan incierto, nosotros nos vamos acomodando a lo que vaya ocurriendo en el país, sin olvidar algo que en esta actividad es muy importante: saber adaptarse rápido y no dejar de innovar.

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