20 de Marzo 2019

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La Cámara te Visita: Cagnoli - La vanguardia, genuino secreto tandilero

E n medio de otra crisis económica, de esas que dejan contra las cuerdas (y muchas veces noquean) a pequeños emprendimientos y a monstruos fabriles nacidos en siglos anteriores, el crítico presente que atraviesa nuestro país encuentra a la joya de oro de la producción tandilense, Cagnoli, con el entusiasmo, la salud y la proyección habituales.

Las complicaciones acechan, por supuesto, por doquier. No son meros fantasmas.

Tienen una magnitud proporcional a la gigantesca estructura de esta célebre fábrica de salames -en honor a la verdad, su producción abarca más de 40 productos y no tiene una sino varias estrellas de fama mundial - pero un recorrido por cualquiera de sus diferentes instalaciones despeja cualquier duda: pese a los vientos en contra, Cagnoli mantiene un rumbo tan firme como su historia.

“La realidad es que más allá de todo ningún año dejamos de crecer”, reflexionó Fabio Cagnoli, uno de los propietarios, tras evaluar inconvenientes cambiarios, logísticos, incertidumbres constantes y vaivenes en todo tipo de área junto a los directivos de la Cámara Empresaria de Tandil Agustín Usandizaga (Presidente), Ezequiel Lester (Secretario) y Andrés Schang (Secretaría de Producción) en una recorrida por la Planta Procesadora de Carnes del Parque Industrial y en la clásica Chacra 43, punto de partida de la marca/leyenda que identifica a la empresa con Tandil y viceversa.



INVESTIGANDO POR UN SUEÑO

Junto a su hermano, Pablo Cagnoli y el gerente de Relaciones Institucionales de la empresa, Sergio Fernández, Fabio Cagnoli fue guía de un recorrido que por momentos resulta abrumador: es difícil de seguir porque mientras se descubren una tras otra las razones artesanales por las que el establecimiento conquista el mundo de los fiambres y embutidos, se requiere al mismo tiempo una gran atención para asimilar la centralidad que ocupan la innovación tecnológica, el mandato de incorporar nuevos productos -con alternativas de lo más originales- y el constante desvelo de ganar más mercados en todo el planeta.

Sumida en un ritmo que contrasta con la postal que la economía nacional envía al mundo, la planta deja ver admirable concurrencia de factores para optimizar el trabajo, bajo un nivel de minuciosidad en cada acción que da a pensar que, si se les preguntara, Fabio o Pablo seguramente sabrían nombre y apellido de cada uno de los cientos de empleados que los acompañan.

Expresiones del tipo “este partida de fuet es para Bielorrusia”, “a este jamón que ven madurando aquí pronto se lo va a enviar a China” son moneda corriente. Y luego irrumpen, una tras otra, cámaras frigoríficas especiales y salas de maduración que en simultáneo con el cumplimiento a rajatabla de las normas de higiene y seguridad, dan cuenta de investigaciones científicas propias de un progreso desconocido en estas latitudes.

Con actitud de vanguardia pura, se examina, por ejemplo (hasta la obsesión) qué capítulos químicos y físicos hay que recorrer para que en meses, entre otras cosas, pequeños salamines Cagnoli lleguen (envasado inédito mediante) a cualquier país europeo. Eso es tan sólo una mínima muestra de las variantes que a cotidiano se buscan incorporar a la tradición de Cagnoli, para no perder un podio que empezó a generarse allá por 1916 y nunca más fue arrebatado.

En ese entorno que en varios tramos se asemeja a una película futurista, los dueños de casa agradecieron la visita y la intención de acompañamiento y colaboración explicitada la semana pasada por la representación empresarial local, a la que Fabio Cagnoli calificó como “la Cámara Empresaria más abierta desde hace mucho tiempo”.

Agradecido por esos términos, Usandizaga profundizó ese parecer al señalar la “importancia del contacto como forma de generar alternativas”, a lo cual agregó que el objetivo de su conducción es intentar, desde todos los frentes posibles, estar cerca de las empresas de la ciudad, sin distinciones.

Y en el caso de esta visita puntual no dudó en afirmar que la firma en cuestión “es mucho más que el emblema de Tandil por todos conocido: Cagnoli también “es un gran ejemplo al que desde la Cámara se pretende replicar a todos los niveles del comercio y la producción local.

“Lo que hay aquí”, remarcó, “es para imitar hasta en la escala más pequeña. Porque sin ninguna soberbia representa un éxito que se verifica por donde se lo mire, ya sea porque da empleo a casi 400 tandilenses, por una tradición productiva que es marca registrada, exportaciones en continuo crecimiento y por un perfil de innovación tecnológica y vanguadira permanente. Cagnoli –evaluó - es la fuente de empleo más grande de Tandil y eso, junto a sus otros atributos la convierten en el mejor ejemplo a nivel regional”.

También destacó otros aspectos -como la presencia de plantas o la calidad tecnológica que se aplica de punta a punta del proceso de elaboración de los productos- que, “aunque muchas veces pasan desapercibidos, confirman el orgullo tandilense de poseer una verdadera joya productiva de la Argentina”.•


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